lunes, 31 de diciembre de 2018

Doce uvas

Me pides que etiquete este año y mi respuesta es seguir el olor a mojado. Perdimos los días para dar la vuelta al mundo, y ahora se nos acaban las patadas para empujar la realidad un poco más hacia el futuro.

Hace mucho tiempo que ya no piso tus playas, detenerse a disfrutar cómo los pétalos de arena arropan la piel y adormecen las pisadas. Volveré, y no estarás allí leyendo mis confesiones, antes de que la marea guarde sus secretos. Respeto el mar porque fui marino en otra vida, y crucé mi realidad con las olas, y fui navegante y por eso me gusta el viento en la cara, y también náufrago a la deriva, como cada vez que te haces un ovillo en mi cabeza.

31 de dicimebre y los propósitos siguen sin cumplirse sobre una cama revuelta. Ojalá recuerde dar siempre las caricias exactas. Feliz año nuevo. Si te vas lejos, que merezca la pena.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Como perros en la lluvia

Sí, seguimos vivos, sobreviviendo a lo sobrevenido, descascarillando la coraza de los relojes para terminar corriendo delante de algo gris. Siempre huyendo hacia adelante, siempre regresando despacio, cada vez con las patas más rotas.

Seguimos soñando con un plato de comida caliente, con el otro lado de los cristales y caricias detrás de las orejas. He aprendido a odiar los semáforos y a no asustarme de los petardos, a guiar ciegos en la noche, a dormirme antes de hundirme entre cartones.

Aún continúo deslizando azúcar desde los bolsillos para que las hormigas alimenten el horno con cortezas secas, donde un día cruzamos corazones a navajazos. Sabemos que la llama se apagará, tarde o temprano, porque el tiempo no suele tener más prisa que nuestras arrugas. Pero mientras tanto me encontrará aquí, haciendo guardia, hasta que de todo esto sólo queden unas pezuñas en el barro.