sábado, 30 de marzo de 2019

Cartones nuevos

Siguiendo un rastro en el aire me he hecho un ovillo en otro callejón, por si algún día te preguntas de dónde han salido los pelos de tu jersey.

viernes, 15 de febrero de 2019

SVI

La vela chisporrotea ripios en naranja, reclamando un protagonismo infantil al blanco de la pantalla. Suspiro cabizbajo, y las maletas a medio hacer me miran de reojo, conspirando algo sobre viajes en tren y sonrisas hechas de nubes. En el colmo del hedonismo, hoy nos hemos dado el gusto de perder el tiempo juntos.

Los tres faltaréis mañana en el vagón; el placer, los relojes y sobre todo, tú.

Siempre elijo ventanilla, por terror a que la gravedad de tu asiento vacío me absorba y aniquile.

San Valentín se deslizó con una educación exquisita, esta vez no tendrás queja. Esta noche volveré a prender la lumbre si logro desenterrar fuego bajo las costillas, aunque lo apagues todo de un soplido en cuanto logre descubrirte, y vuelvas a dejarnos a oscuras. Siempre he dudado de si este juego realmente te gusta o sólo haces lo imposible por encontrar razones para no echarte a llorar cada mañana.


Cada día nos queda una menos.

Llegará el momento donde me contarás el secreto de conservarme adolescente, pero yo olvidaré la fórmula al instante.

miércoles, 30 de enero de 2019

Railroad Cowgirl

Las ves pasar como quien cuenta las ciudades desde el vagón de cola. Cierro los ojos. Repiqueteo de traviesas formando con educación. Hace mucho que los asientos no huelen a polvorín y tabaco. Afuera el mundo es gris, y este cascarón se mece entre olas de radio que perdimos en los 90, soñando con coches que volaban y qué parte del mundo nos íbamos a comer primero. Pero eso fue antes de que se cayesen todas la caretas y se callasen todas las caras.

El tren ya no avanza besando el salitre como hace años. Malas noticias para náufragos y suicidas. Se terminó la era de los soñadores despiertos, así que mejor apaga la luz, que no quiero volver a vernos convertidos en adultos.

Contienen la lluvia como un estornudo que no llega, y tú deseas, y tú necesitas, un estadillo de lagrimones que acribillen el cristal de emergencia, para hacerte nada con todo, con las goteras escoltando los labios, el vidrio cristalizando en el corazón y una urgencia por mirada:

- Save me, railroad cowgirl.

jueves, 24 de enero de 2019

Una mentira

Se imaginaba los puntos finales como los zapatos de las frases, y le encantaba escribir descalza. Ponía siempre mantequilla a los dos lados de la tostada, y nunca, jamás, usaba paraguas. Mentía sobre su edad, pero lo hacía añadiendo años, porque tenía cara de niña y la gente no la tomaba demasiado en serio. No sé si seguirá haciéndolo. Hace mucho que le perdí la pista.

Le gustaba cuidar sus plantas y verlas crecer, porque creía que las cosas que merecen la pena llevan su tiempo. A veces bailaba cuando nadie la veía, a veces también lloraba, e incluso a veces, haciendo las dos cosas a la vez, las lágrimas dibujaban espirales perfectas hasta la alfombra. Dormía siempre en el lado izquierdo de la cama y su favorita era la luna menguante, aunque nunca me explicó por qué.

La última vez que la vi fue alejándose en un retrovisor, aunque era yo el que conducía y en realidad no estaba más cerca de lo que el espejo mostraba, sino al revés. En ese momento el mundo me pareció una mentira tan grande que el coche lloraba por mí, me iba exactamente de donde quería estar y hubiese jurado que, en la distancia, abrió un paraguas.