miércoles, 30 de enero de 2019

Railroad Cowgirl

Las ves pasar como quien cuenta las ciudades desde el vagón de cola. Cierro los ojos. Repiqueteo de traviesas formando con educación. Hace mucho que los asientos no huelen a polvorín y tabaco. Afuera el mundo es gris, y este cascarón se mece entre olas de radio que perdimos en los 90, soñando con coches que volaban y qué parte del mundo nos íbamos a comer primero. Pero eso fue antes de que se cayesen todas la caretas y se callasen todas las caras.

El tren ya no avanza besando el salitre como hace años. Malas noticias para náufragos y suicidas. Se terminó la era de los soñadores despiertos, así que mejor apaga la luz, que no quiero volver a vernos convertidos en adultos.

Contienen la lluvia como un estornudo que no llega, y tú deseas, y tú necesitas, un estadillo de lagrimones que acribillen el cristal de emergencia, para hacerte nada con todo, con las goteras escoltando los labios, el vidrio cristalizando en el corazón y una urgencia por mirada:

- Save me, railroad cowgirl.

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